Fecundación in vitro FIV/ICSI

La Fecundación in Vitro (FIV) consiste en poner en contacto óvulos y espermatozoides en el laboratorio de embriología, con el fin de obtener embriones para su posterior transferencia al útero materno.

Esta fecundación puede llevarse a cabo mediante dos técnicas: la FIV convencional o la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI). Ésta última es la técnica de Reproducción Asistida más utilizada en las clínicas de Medicina Reproductiva pero habitualmente se decide una u otra en función de varios parámetros clínicos y biológicos de cada caso, haciendo así medicina individualizada según la paciente o la pareja.
Fases del proceso de fecundación in vitro (FIV)

a) Estimulación ovárica
Entre el 1º y 3º día de la regla, la paciente acude a la clínica y tiene una visita con la ginecóloga. Se realiza una revisión ecográfica y en función de parámetros personales de cada paciente, se pauta la medicación más adecuada.

Con esa medicación, cuya administración es subcutánea, se estimulan los ovarios. La paciente puede pincharse ella misma, ya que es un proceso muy sencillo, aunque siempre tendrá a su disposición a nuestra enfermera para ayudarla.

Dura entre 9 y 12 días, dependiendo de cada paciente, durante los cuales se realizan varios controles ecográficos y analíticas hormonales para ver la respuesta al tratamiento y determinar cómo seguir hasta fijar el día correcto de la extracción de los óvulos (también llamada punción ovárica).

b) Extracción de los óvulos o punción folicular
Una vez los folículos alcancen un tamaño adecuado, se programa la punción ovárica. Se realiza en quirófano bajo sedación anestésica de forma ambulatoria, sin ingreso. Durante los 5 a 10 minutos que dura el proceso, se realiza un control visual ecográfico y se aspira el líquido folicular que alberga los óvulos u ovocitos.

c) Identificación de los óvulos
Tras la extracción, nuestro equipo de embriólogos observa a la lupa los líquidos foliculares y recoge cuidadosa pero muy rápidamente los óvulos obtenidos, dejándolos entonces en un medio de cultivo especial para ellos y guardándolos en el incubador para que vuelvan al estado fisiológico ideal lo antes posible.

Al cabo de unas dos horas, y cuando la técnica a realizar sea la ICSI, los embriólogos decumulan los ovocitos (es decir, les retiran las células que los recubren) para poder valorar su estado madurativo. Sólo aquellos cuya imagen al microscopio sea la de metafase II (MII) serán aptos para la inyección de espermatozoides.

Extraídos para identificar los óvulos y conocer su estado madurativo. En caso de aplicar la técnica ICSI, se desnudan los óvulos quitándoles la zona pelúcida, es decir, las células de su “cáscara”.

d) Preparación del semen
Una vez recibida la muestra de semen fresco, los embriólogos separan los espermatozoides del plasma seminal (mediante SwimUp o gradientes de densidad, en función de la calidad seminal). Esto permite enriquecer la muestra en aquellos espermatozoides de mejor calidad y concentrarlos de manera adecuada para hacer la FIV clásica o la ICSI.
En este último caso, los embriólogos seleccionarán nuevamente al microscopio de 400 aumentos los espermatozoides de mejor calidad morfológica.

e) Fertilización de los óvulos
Cuando la técnica elegida es la FIV clásica, óvulos y espermatozoides se dejan en un pocillo con medio de cultivo especial para este proceso.
Cuando se realice la ICSI, el embriólogo selecciona al microscopio el mejor espermatozoide en cuanto a movilidad y morfología para introducirlo en cada óvulo maduro.

f) Observación del óvulo
Al cabo de 16 -20 horas de la introducción del espermatozoide en el óvulo, se valora la fertilización de los óvulos tratados. Los embriólogos los estudian al microscopio y anotan el número de pronúcleos en el interior de cada óvulo. En todos aquellos en los que aparezcan dos pronúcleos, se anotarán como óvulos correctamente fertilizados.
Y en ese mismo momento, los embriólogos te llamarán y resumirán todo cuando acontece con tus embriones.

g) Seguimiento de los embriones
Todos los días los embriólogos valoran los embriones y anotan características como número de células, tamaño de las mismas, aparición de fragmentos, o cualquier otro aspecto relevante. Este seguimiento proporciona información de gran valor para seleccionar cuáles son los embriones con mayor probabilidad de implantar.

Además, en la Clínica Ergo contamos con el sistema Tme-Lapse Geri, que permite no sólo conocer esas características sin necesidad de sacar los embriones del incubador, sino que además los embriólogos conocen así los ritmos de división y la cinética de los embriones durante todas las horas del día. Así conseguimos cultivos continuos sin perturbar las condiciones de crecimiento (temperatura, humedad y concentración de gases óptima) y una mayor información de los embriones.

Nuevamente los embriólogos llamarán a los pacientes para informar de cómo van sus embriones, atendiendo a sus preguntas y comentarios durante todo el proceso.

h) Transferencia de los embriones al útero
La transferencia embrionaria no requiere sedación y no es para nada molesta. Se realiza eco-guiada, es decir, bajo control ecográfico, lo que nos permite asegurarnos que los embriones son depositados correctamente en el lugar adecuado del útero.

El número de embriones a transferir nunca deberá exceder la cantidad de 3 por la ley de reproducción asistida, pero entre 1 y 2 embriones será consensuado entre el equipo de embriólogos, ginecólogos y la pareja. En función de la historia clínica de los pacientes, el estado de los embriones y los deseos de la pareja, se procederá a realizar la transferencia de aquel/aquellos embriones de mejor calidad.

Puede realizarse en cualquier día de desarrollo embrionario, momento que se decidirá en función de las características biológicas de los pacientes, calidad embrionaria observada o antecedentes propios de la pareja. Esto hace que nuevamente se individualice el proceso a cada caso.

i) Vitrificación de embriones sobrantes
Según marca la ley 14/2006 de reproducción asistida, no pueden desecharse embriones viables. Por ello todos aquellos embriones de buena calidad que no sean transferidos al útero en fresco, serán vitrificados. Este sistema de congelación ultrarápido permite la crioconservación de embriones por tiempo ilimitado con tasas de supervivencia superiores al 98%.

En la Clínica Ergo somos muy conscientes de las ilusiones que se ponen en los embriones vitrificados; por ello, nuestra política es criopreservar sólo aquellos cuya calidad sea la suficiente como para asegurar la supervivencia tras la desvitrificación. Porque en este proceso la parte emocional juego una papel importantísimo.