Endometriosis: historias reales de nuestro laboratorio

Publicado el 14 marzo, 2021

Endometriosis

¿Qué es la endometriosis y cómo puede afectar a la fertilidad?

La endometriosis consiste en que el tejido endometrial que recubre la parte interna del útero, comienza a crecer en otros lugares del cuerpo. Lo más habitual es encontrarla en forma de quiste en los ovarios, pero también en el espesor de la pared muscular del útero, llamándose adenomiosis, o por la cavidad peritoneal, entre las asas intestinales o en la vejiga, en forma de implantes endometriósicos. Incluso se ha descrito también en los pulmones, la nariz o incluso en el cerebro, aunque mucho menos habitual.

La endometriosis es una enfermedad benigna, infamatoria, crónica e incurable que incide en la salud y la fertilidad de cerca de 180 millones de mujeres en el mundo. Aproximadamente afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva  y según las estadísticas, entre el 30% y el 50% de las pacientes con endometriosis van a sufrir dificultades a la hora de concebir un embarazo.

Dependiendo de la paciente, la fertilidad puede verse afectada por diferentes causas, siendo las siguientes las teorías las más aceptadas:

  • Reserva ovárica disminuida
  • Mala calidad ovocitaria
  • Anomalías de la contractibilidad uterina
  • Anomalías en las trompas de Falopio
  • Mala receptividad endometrial
  • Microbioma alterado

Su diagnóstico es todo un reto para los profesionales que se dedican a ello: esa es la causa por la que muchas pacientes con endometriosis no están diagnosticadas. La forma más frecuente de detectar la presencia de la enfermedad es por la aparición en la ecografía de lo que se llama un “quiste chocolate”, que es un quiste que aparece en los ovarios, aunque es fundamental la visulización por un profesional experto y con un ecógrafo de alta resolución.

Sin embargo, la imagen ecográfico puede no ser siempre concluyente, y es en el momento de la punción ovárica, cuando al recibir los líquidos foliculares en el laboratorio, son los embriólogos los que informan de la aparición de contenido endometriósico en los mismos. Como sabéis, en la Clínica ERGO nos gusta mostraros imágenes curiosas y reales de lo que vemos en nuestro laboratorio, y en este caso es muy evidente.

Historias reales en la Clínica ERGO

En cada placa se recogió el contenido de un folículo en la punción ovárica de una de nuestras pacientes. Mujer de 32 años, 2 años intentando gestación, un aborto extrauterino y una hormona antimülleriana de 0,35. Tenía un quiste endometriósico conocido por ecografía que no se pinchó en la intervención, pero sin embargo encontramos aspecto endometriósico en otros folículos que se habían desarrollado de manera correcta durante la estimulación ovárica desde folículo antral hasta folículo preovulatorio.

En la imagen, las placas de los extremos inferiores muestran contenido folicular normal (su aspecto habitual debe ser de un suave color amarillo), la línea superior muestra presencia de puntos endometriósicos de color marrón, y la central de abajo es claramente contenido de «quiste chocolate» de endometriosis. De ahí viene su nombre, quiste chocolate, del aspecto de color oscuro que tiene el líquido folicular, aunque su crecimiento folicular haya sido el correcto durante la estimulación. De todas formas, y como precaución tras la intervención, se receta antibiótico de amplio espectro para minimizar la aparición de una posible infección (que muy raramente ocurre, pero es preferible prevenir).

Es fundamental captar los ovocitos rápidamente y sacarlos de ese contenido, lavándolos por unos medios especiales previos a su reposo en el incubador, ya que las moléculas inflamatorias presentes en ese folículo son una de las causas principales de posible afectación a la calidad de los óvulos.

En el caso de nuestra paciente ha habido suerte, porque se consiguieron 3 blastos de buena calidad que fueron vitrificados a la espera de la realización del estudio molecular de endometrio (donde se observó un desplazamiento de ventana) antes de la transferencia. Ahora, felizmente embarazada y con dos pequeños guardados para un futuro, afronta la maternidad con más seguridad, incluso pudiendo plantearse familia numerosa gracias a los embriones conseguidos a sus 33 años y a pesar de esta terrible patología.