Un poco de poesía en este mundo de ciencia nunca viene mal y más cuando está tan cuidada y
tan acertada. La semana pasada en su muro , un compañero embriólogo colgó estas palabras que son el sentimiento de quienes trabajamos en el laboratorio, y a quienes a veces, menos veis. Con su permiso y orgullo de compañero, hoy compartimos con todos vosotros:
Yo no salgo en las fotos de los tratamientos
No estoy en las ecografías,
Ni en las manos que acarician el vientre mientras sueñan con un futuro.
Yo estoy donde empieza el silencio .
Donde una célula se encuentra con otra
y no hay testigos,
donde la luz es tenue,
el aire sumamente puro
y el ambiente está contenido de emociones
que nadie dice…pero todos sentimos.
Yo soy el que mira por el microscopio
y a veces se pregunta
si la vida también necesita ser mirada
con ese mismo aumento,
con más detalle,
con más ternura.
No salgo en las fotos de la beta positiva,
pero salgo en los recuerdos de mis colegas
cuando decimos, medio en broma y medio en orgullo
“ese embrión nos salió lindo”, ¿no?
Y sí, ser embriólogo
no es solo ser testigo del inicio de una vida
Es ver de cerca la fragilidad del milagro
y seguir creyendo.
Incluso cuando nadie aplaude
Incluso cuando todo parece invisible.
Por que en el fondo en una placa de cultivo,
También habita la esperanza.